El Marino, vigente campeón, quedó apeado de la fase
autonómica de la Copa Federación al no poder pasar
del empate ante el Real Avilés en el Suárez Puerta
y el 2-2 (1-1) final del partido propicia el pase a las semifinales
del Siero, que se las verá con el Oviedo ACF, ante quien
disputará la ida en el Luis Miranda.
Ni tú, ni yo. El Avilés ayer fue como el perro del
hortelano y aunque no podía pasar a semifinales de la Copa
Federación, peleó lo indecible y consiguió
el empate después de que se cumpliese el tiempo reglamentario.
Lo mereció y lo consiguió, mientras que para el
Marino será un 'alivio' no tener que seguir jugando miércoles
y domingo durante todo el mes de septiembre. El Siero ha sido
el gran beneficiado.
Los partidos entre el Avilés y el Marino siempre están
marcados por la rivalidad y ayer no podía ser menos. Aunque
los dos técnicos introdujeron rotaciones pensando en la
Liga y que no se produjese ninguna lesión, el enfrentamiento
acabó surgiendo y los piques con él, pero sin llegar
la sangre al río.
El Marino comenzó más asentado en el campo, aunque
cualquier ocasión de un contendiente era rápidamente
contestada por el rival. El encuentro de ayer tuvo unos primeros
compases de bastante igualdad y Carli, autor del 1-0, al culminar
de disparo raso y cruzado una jugada personal en el minuto 26,
dio el primer aviso con un centro-chut repelido por el larguero.
Apenas un minuto después, Adrián restableció
la igualdad en el marcador, con un disparo desde el interior del
área ante el que nada pudo hacer Iván. Después,
Héctor y Juanele no acertaron a perforar la portería
luanquina, por lo que se llegó al descanso con 1-1 en el
marcador.
En la continuación Pedro sacó un remate de Rubén
antes de que el propio Rubén, al intentar despejar una
falta botada por Pedro Muñiz, marcara en propia puerta
el 1-2.
Los avilesinos pidieron penalti de Samuel a Carli en el minuto
70 y el Real Avilés, en un final de partido en el que afloraron
los nervios, por lo que el colegiado tuvo que hacer uso de las
tarjetas, dispuso de las mejores ocasiones.
Pudo empatar Rubén en dos acciones (minutos 80 y 89), pero
en la primera el disparo del mediocampista local salió
alto y en la segunda, el balón fue repelido por la cruceta.
Pero cuando todo parecía indicar que el marino se llevaría
el gato al agua, en el minuto 95, un centro desde la banda de
Pablo Busto lo aprovechó Melón, que había
salido de refresco, para batir a Pedro de cabeza y establecer
el definitivo 2-2, resultado que permitió al Siero proclamarse
campeón de grupo y, por tanto, meterse en las semifinales.
|