Fallece a los 62 años el empresario Tomás Medina, socio y colaborador del Club Marino

Se sintió indispuesto en la madrugada del jueves y después de ser ingresado en el Hospital Central de Oviedo no pudo superar un derrame cerebral. Fue responsable deportivo del club en Segunda B durante cinco años y presidió seis meses el consejo.

El mundo empresarial y del fútbol avilesino recibió ayer con gran impacto emocional el repentino fallecimiento a los 62 años de Tomás Medina Fernández, que fue durante casi cinco años vicepresidente del Real Avilés Industrial, y presidente del consejo de administración durante seis meses.

Tomás Medina sufrió un problema de salud en las primeras horas de la madrugada del jueves, y falleció al mediodía en el Hospital Central de Oviedo, al que fue trasladado desde Avilés con un derrame cerebral que no pudo superar. El funeral por su eterno descanso se celebrará a las cinco de esta tarde de viernes, en la Iglesia Parroquial San Pedro Navarro, en Valliniello, parroquia a la que llegó con un año de edad desde su Jaén natal. Estaba casado y tenía un hijo.

Nada hacía pensar que Medina pudiese tener algún problema de salud. Llevaba una vida por completo normal. Sin ir más lejos, a última hora de la tarde del miércoles compartía unas aguas en el Pub Camuel con sus amigos, uno de ellos el propio ex portero del Ensidesa y Avilés.

Una vez en su casa en el centro de la ciudad, Medina cenó como todas las noches antes de dar rienda suelta una de sus aficiones en la noche: fumar un puro y leer la prensa. Alrededor de las dos de la madrugada se despertó con fuertes dolores de cabeza y vómitos, ingresando en el Hospital San Agustín, desde el que fue trasladado de urgencia al Hospital Central de Oviedo, donde fallecía sobre las dos de la tarde al no superar el derrame cerebral.

Por expreso deseo de su esposa e hijo, los órganos del fallecido fueron donados al Hospital Central de Oviedo.

La noticia fue llegando a lo largo de la mañana del miércoles a nuestra ciudad, donde las reacciones fueron de sorpresa y consternación. La alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, hizo mención a su fallecimiento en el transcurso del Pleno municipal de ayer.

Tomás Medina atravesaba por un buen momento, tanto en lo referente a sus negocios como, sobre manera, en el plano personal, con buenos amigos y fundamentalmente su familia, con dos nietas que ya ocupaban una gran parte de su tiempo libre.

Consejero del Avilés

Tomás Medina Fernández fue el hombre fuerte en las decisiones deportivas del consejo de administración, como vicepresidente del área que fue durante los casi cinco años de mandato de Manuel Álvarez, 'Lloriana'.

Recién descendido a Segunda División B, el Avilés dibujó en la campaña 1992-93 un proyecto de ascenso, con el recurso de fichajes en el mercado, del que llegaron futbolistas veteranos de la confianza del entrenador elegido por Medina, Nemesio Martín, 'Neme'. El técnico salmantino fue cesado en la decimoquinta jornada, con el conjunto avilesino situado en mitad de la tabla.

La llegada de Carlos García Cuervo al banquillo fue un revulsivo que acercó al Avilés a zonas más cercanas a la fase de ascenso. A siete jornadas del final, el club dio libertad a García Cuervo para hacerse cargo del Sporting, y Florentino Angulo remató la campaña con el equipo clasificado en la sexta plaza.

La recesión económica marcó los dos siguientes proyectos, en los que el vicepresidente deportivo de la sociedad contó con Raúl González (93-94) y Monchu Pérez (94-95). Fue al final de esa campaña cuando Tomás Medina decide arriesgar con el fichaje de José Luis Quirós, por el que apostó cuando el mierense estrenaba su título nacional.

Con un equipo formado en su mayoría por jugadores asturianos, el vicepresidente deportivo vivió e hizo vivir los mejores momentos del club desde su transformación en sociedad anónima. Su estilo paternal y cercano a los técnicos y a los jugadores -Iñaqui Marigil o Joaquín podrían contar mil anécdotas humanas de Medina- dio como resultado un grupo que llevó al equipo blanquiazul a disputar la liguilla de ascenso en el ejercicio 1995-96.

Inolvidable fue la celebración de tal conquista, en Tudela, el 19 de mayo de 1996, y también algunos de los momentos vividos en el pulso que el Avilés mantuvo con el Levante, el Córdoba y el Racing de Ferrol.

Con la ilusión que despertó el equipo tras rozar el ascenso a Segunda División, los consejeros entendieron que era el momento de dar un empujón al proyecto, al que en esta ocasión no le acompañaría el acierto a ras de campo.

En el transcurso de esta temporada 1996-97 la relación de unidad del consejo de administración del Avilés se resquebrajó poco a poco hasta terminar con la dimisión de Manuel Álvarez y el acceso provisional del vicepresidente primero, Tomás Medina, al cargo de máxima responsabilidad, que ejerció desde el 5 de febrero hasta el 14 de julio de 1997.

En esa fecha se celebraron las elecciones a la presidencia de un consejo de administración que quedó en manos de José María Tejero, y que marcó el final de la etapa de Tomás Medina en el Real Avilés Industrial.

De esa etapa se llevó lo mejor, un puñado de amigos con los que hasta ayer compartía tertulia y los partidos del Marino de Luanco, del que es socio y colaborador.

Destacado empresario

Además de su conocida trayectoria en el Rela Avilés Industrial, Tomás Medina era un destacado empresario, socio junto a José Antonio Arias y Francisco Javier Tocado en Asturiana de Maquinaria (Asturmasa), Avilesina de Maquinaria (Avimasa), Reparaciones y Distribuciones (Redisa), Estación de Servicio Espíritu Santo, en Colloto, y Abocompri, empresa dedicada a obras civiles.

Formaba parte de los consejos de administración de Sogetesa y Asproast, y como actividad social presidía el Patronato de la Orquesta Julián Orbón.

Tomás Medina era propietario de Carpintería Metálica Quirós, empresa que iba a instalar en una nave en el parque empresarial del Principado, el PEPA, en el que ejercía el cargo de presidente de la asociación de empresarios.