Cartas: "In memoriam. Hasta siempre, Tomás Medina"

Jesús Álvarez Ovies, 20 de Mayo de 2008. Cartas al director de La Voz de Aviles.

Ha sido muy duro, amigo Tomás, y aunque vayan transcurriendo los días no logramos hacernos a la idea de que te hayas ido para siempre. No hay manera de quitar de la mente las palabras de Alfredo cuando a hora temprana del jueves me hablaba de lo mal que te encontrabas y que se temía lo peor.

Un entrañable amigo que se nos va y que nos deja para el recuerdo haber compartido con él por última vez una agradable tarde de domingo en Luanco con espera al terminar el partido para felicitar a Quirós por haber conseguido con el Marino la permanencia en la categoría. ¿Qué gran amistad te unía al 'míster'!, a quien tanto apreciabas y con el que solías compartir cancha de fútbol, deporte que te apasionaba y del que entendías como pocos. Tus valoraciones eran para tenerlas en cuenta, ya que pocas veces te equivocabas cuando señalabas a determinados jugadores con vitola de futuro.

Persona sencilla, que disfrutaba haciendo el bien a los demás, y que sufría cuando sabía de personas que lo estaban pasando mal. Así era Tomás Medina. Un empresario modelo, hecho a sí mismo, dotado de un don especial que le valió para ser un relaciones públicas extraordinario. Las puertas para Medina se abrían en todas partes y con su afabilidad pronto quedaba establecida la confianza para los negocios que diariamente gestionaba.

Alegre, de humor socarrón, amigo de sus amigos y por encima de todo, personaje solidario. Así eras, y te has ido cuando más se necesitan en este mundo seres como tú. Nos dejas huérfanos, y aunque ya nos vamos haciendo a la idea de tener que vivir sin estar a nuestro lado, se pasa mal intentando asimilar la nueva situación. Y es que hemos compartido tantas cosas que se me nubla la vista al recordar, entre otras, tus llamadas telefónicas en horas de la noche para hablar de fútbol o de la noticia del día. Daba igual que estuvieras en Avilés o en cualquier lugar del planeta. Para ti no había obstáculos para contactar con los amigos en ese alarde de nobleza que sólo tienen las personas de bien.

Adiós Tomás. Que tu familia sepa que siempre estarás en nuestro recuerdo como persona que pasó por este mundo haciendo el bien a sus semejantes. Aida, Alfredo y Pili, y demás familiares, tienen que sentirse orgullosos de ti y aquí dejas a tus nietas, Aida y Eva, creciendo, niñas que al transcurrir de los años irán sabiendo quién fue el abuelo Tomás. Un hombre bueno, querido y apreciado que deja una huella imborrable para quienes tuvimos el honor de disfrutar de su leal amistad.

Hasta siempre, Tomás.