Hoy le tocó el turno a Víctor García Arderá, el defensa central, procedente del Langreo, al que llegó tras militar en el Revillagigedo y el Lealtad, llega al club luanquín dispuesto a aportar lo máximo, para lograr la permanecia un año más en la segunda División B.
El futbolista se adapta al tipo de jugador que busca la entidad azulona, joven (sólo 24 años) y con ganas de seguir creciendo como profesional. García afirma que la llamada de los marineros era una oportunidad que no podía dejar pasar.
El gijonés demostró llegar al Marino con los depósitos de ilusión a rebosar, dijo llegar "con la ilusión de un principiante". No en vano, el Marino le da la oportunidad de debutar en Segunda B. "Mi objetivo es aprender, aunque lo voy a dar todo para hacerme con un puesto", afirmó Víctor.
El central, conciente de que tendrá "muy dura competencia" para jugar, comentó que "sé por experiencia que jugadores que no contaban acabaron jugando alrededor de 15 partidos, si no es así, haré todo lo posible por estar en condiciones de aprovechar mi oportunidad. La Liga es muy larga".
También habló de su pasado "al lado de jugadores veteranos", añadió que "siempre es bueno compartir en el centro de la defensa con veteranos", destacando en este sentido los positivo que fue para él jugar con Clemente y Rufi, de los que afirmó que "son buques insignia en sus equipos y en Tercera División".
El exlangreano, cuando se le preguntó por el grupo en el que ha de competir su nuevo equipo, empezó diciendo que "asusta un poco tener que competir con hasta siete filiales, con el recién descendido Racing de Ferrol", pero aseguró que "nuestro objetivo es mantenernos sin pasar apuros y, a pesar de que no conozco aún a los rivales, confío en poder hacerlo realidad".
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