El conjunto luanquín afronta con muchas caras nuevas su
quinta campaña consecutiva en la categoría de bronce.
El Marino parte una vez más con el objetivo de alcanzar la permanencia
en la Segunda División B. José Luis Quirós lleva con ésta seis
temporadas en el conjunto luanquín, las cinco últimas campañas
en la categoría de bronce del fútbol español. Tras una pretemporada
ilusionante, el conjunto de Miramar afronta una campaña en la
que ha quedado incluido en el grupo noroeste, algo que ha sido
bien acogido por la afición luanquina y por el propio club.
El técnico José Luis Quirós es un valor añadido para un equipo
como éste, que no tiene muchos recursos económicos y que, sin
embargo, se ve obligado a optimizarlos para conseguir sus objetivos.
La experiencia del entrenador y el perfecto entendimiento de éste
con el presidente Luis Gallego dan madurez al proyecto del Marino,
que sobradamente ha demostrado el por qué, aunque de forma discontinua,
cumple su octava temporada en Segunda B.
Bastantes han sido las caras nuevas en el equipo gozoniego en
esta temporada que acaba de comenzar. Han llegado hombres como
Carmena, el meta Borja Piquero, Ocaña, Aitor, Labrado, Valito,
Jabuti, Jaime, Angel Luis, los jóvenes Matías y Fran y últimamente
Keita, que vino a ocupar el lugar dejado por Víctor, quien en
pretemporada sufrió una lesión de larga duración.
En ese mes de agosto, el Marino no conoció la derrota ni en los
encuentros amistosos ni en los partidos de Copa Federación, donde
el cuadro entrenado por Quirós ya es un clásico. No en vano, el
conjunto marinero buscará en breve su cuarta final asturiana de
esta Copa Federación. La andadura de este conjunto es importante
para Luanco, para Gozón y también para Asturias. Por primera vez
en su historia, el Marino supera los 600.000 euros de presupuesto,
una apuesta que da a entender que Luis Gallego y los suyos pretenden
seguir demostrando cómo se hacen bien las cosas a pesar de la
escasez de ayudas.
Para el equipo representativo de Gozón, y de Asturias, la Segunda
B es siempre un reto y, por añadidura, estas ocho temporadas en
la categoría de bronce del fútbol español han servido para que
el Marino sea el escaparate de Luanco y del municipio de Cabo
Peñas. Es un modelo a seguir en cuanto a gestión deportiva y económica.
En lo económico, siempre ha habido un equilibrio entre gastos
e ingresos, algo poco habitual en estos tiempos. En lo deportivo,
que va íntimamente relacionado con lo anterior, el conjunto de
Miramar ha cubierto estas últimas campañas alcanzando objetivos,
siempre dentro de la escasez de recursos tanto humanos como también
de infraestructura.
La continuidad del proyecto de Luis Gallego es la aspiración de
todos los aficionados luanquinos que viven el mejor momento de
su club, no sólo por el presente, sino por lo que se refiere a
las dos últimas décadas. El máximo mandatario, Gallego, ha amenazado
en repetidas ocasiones con irse debido a lo que él entiende como
una falta de apoyo institucional a un equipo que no presenta déficit
y cubre sus metas. Para el presidente del conjunto azul hay una
agravio comparativo con respecto a otros conjuntos que sí reciben
ayudas acordes con la división o categoría en la que militan.
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