El Marino sufre su mayor goleada en cinco temporadas

Los luanquinos no perdían 5-0 desde la campaña 2002-2003.

El Marino de Luanco salió escaldado del Municipal de Guijuelo en una jornada para olvidar. Tanto es así, que el 5-0 que le endosó el cuadro salmantino es la segunda mayor goleada que sufren los azulones desde que militan en la Segunda B. Hay que remontarse cinco temporadas, a la 2002-2003, para encontrar un resultado idéntico. Fue en el campo de O Couto, en Orense. Edu Morán era el guardameta del equipo azulón.

Guillermo, que heredó del gijonés el puesto de guardameta, se estruja el cerebro para recordar haber encajado cinco goles en un partido. "Ni en las cuatro temporadas que llevo en el Marino, ni en las dos que pasé antes en la Gimnástica de Torrelavega me habían metido cinco goles. Quizá en mi etapa en el Uni, pero no lo recuerdo", señaló ayer el portero ovetense.

Guillermo se declaraba "quemado" y aún en proceso de recuperación del golpe. El cancerbero del Marino achaca la goleada al acierto del delantero del Guijuelo, Ballesteros -"tuvo el día tonto", afirma Guillermo-, aunque no elude la autocrítica. El Marino es el equipo más goleado del grupo, con 13 tantos encajados, casi la mitad de los que recibió en toda la temporada pasada. Un dato que denota que algo no va bien en la forma de juego de los luanquinos. Las bajas se han cebado con el Marino, sobre todo con su zaga.

Aun con ser cierto, la facilidad con la que los azulones reciben goles tiene raíces más profundas. "Quizá no estamos sabiendo leer los partidos que jugamos fuera de casa. Los rivales se aprovechan de nuestros errores, porque, a excepción del Zamora, nadie ha sido claramente superior al Marino", comenta Guillermo.

El meta, uno de los veteranos de la plantilla, detecta también cierta endeblez psicológica en su equipo. "Tenemos que estar más concentrados y aprender a competir fuera de casa. Hay que cambiar la mentalidad ya", señala Guillermo, que reconoce que el partido de mañana ante el Sporting B de semifinales de Copa Federación no llega precisamente en un buen momento para el Marino de Luanco.