| La
reacción del equipo luanquín coincide con el fin de la mala racha
de lesiones.
El Marino de Luanco ha conseguido desbloquearse. La victoria de
la pasada semana ante el Bilbao Athletic ha supuesto un punto
de inflexión en la trayectoria del equipo. El triunfo, rodeado
de cierto aire épico, ha abierto los ojos a los jugadores que
dirige Quirós, que refrendaron su reacción con una rotunda victoria
en el campo del Barakaldo.
El Marino comienza a darse cuenta de que puede competir contra
cualquier rival del grupo. «Necesitábamos dos victorias consecutivas
para adquirir confianza y demostrarnos que podemos perder con
cualquiera, pero también ganar a cualquiera», señaló la plantilla
al término del choque en el Nuevo Lasesarre.
Además, la reacción marinista coincide con el fin de la plaga
de lesiones que asoló al Marino, sobre todo a su delantera, el
pasado mes de octubre. Quirós ha dado al fin con un «once» base
y con un estilo definido, más práctico, pero acorde a lo que se
estila en la categoría.
El
cóctel comienza a dar resultado y el Marino ya encadena dos victorias
en las que ha anotado cuatro goles y, quizá lo más importante,
ha mantenido su portal imbatido.
El Marino consiguió en Barakaldo el resultado más holgado a domicilio
en Segunda B. El 0-3 alcanzado por los luanquinos iguala el resultado
que consiguieron en el campo del Amurrio en la temporada 2006-2007.
Curiosamente, los alaveses en aquella ocasión también fallaron
un penalti, como el Barakaldo anteayer.
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