Suspendido el Marino-Valladolid B por el mal estado del Miramar

El colegiado gallego Javier Iglesias Villanueva, aduciendo que el mal estado del terreno de juego podría ocasionar alguna lesión, tomó la decisión de suspender el encuentro que había de enfrentar ayer en Miramar al Marino y al Valladolid B.

El árbitro, tras inspeccionar el terreno de juego con representantes de los dos equipos, a quienes pidió su opinión, que era encontrada, pues los vallisoletanos no querían jugar, mientras que los jugadores locales, que vienen de encadenar dos victorias, eran contrarios a la suspensión.

Los vallisoletanos, tanto los jugadores como su técnico De la Fuente y el delegado José Ramón Yarza, se mostraron contrarios a jugar, en tanto los futbolistas del Marino quisieron que el encuentro se disputara. Para no repetir lo sucedido quince días antes en el partido ante el Bilbao Athletic, los luanquinos accedieron al aplazamiento.

Sin embargo, el árbitro, escudándose en que, habida la gran cantidad de agua almacenada en el terreno de juego, el balón no botaba, y siendo también de la opinión de que lo más probable era que tuviera que suspenderse una vez iniciado, acordó, cuando aún faltaban unos 50 minutos para la hora señalada para su inicio, que el partido no se jugaba.

José Ramón Yarza, delegado del filial del Valladolid, tras puntualizar que "el campo no estaba para jugar" se puso a disposición del Marino para disputar el partido en la fecha que los dirigentes del conjunto de Miramar consideren más oportuna.

El colegiado cumplimentó el acta y, tras cobrar los 1.397 euros estipulados, abandonó la instalación.

El presidente del Marino, Luis Gallego, que hace tiempo que está haciendo campaña en favor de la construcción de un nuevo campo en la zona de Balbín, aprovechó la ocasión para insistir en el tema y consideraba que el árbitro había tomado la decisión "más acertada", apostillando que "el campo está francamente mal y el problema es que el tema tiene difícil solución", tras lo cual recordó el presidente que el Marino tiene que disputar en Miramar tres encuentros en el próximo mes de enero.

Quirós dijo al respecto que "nos viene mal este aplazamiento ya que el equipo estaba en racha, pero el campo está muy mal y así esa forma nunca se sabe lo que hubiera pasado".

De momento no hay fecha alternativa y se ha descartado que, como indica la reglamentación, se juegue antes del final de la primera vuelta. El Marino juega el sábado en León, antes del parón navideño, y el 4 de enero disputará el último partido antes del ecuador de la competición, en Miramar, ante el Lugo. El Marino tampoco quiere jugar esa semana, ya que el 11 volverá a jugar en su campo ante el Ciudad de Santiago.

Una fecha probable sería el 4 o 5 de febrero, coincidiendo con las fiestas patronales de Luanco, el Cristo de Socorro. El aplazamiento tiene otra consecuencia negativa para el Marino, ya que el central Samuel no podrá jugar en León, al no cumplir ayer el partido de sanción por su expulsión en Barakaldo.

Hacía ocho años que no se daba una situación así en Miramar. El último partido que tuvo que ser suspendido en Luanco por el estado del campo data de la temporada 2000-2001, un Marino-Piloñesa de Tercera División.