| El Lugo se exhibe con una 'manita' en campo del Marino
Elcorreogallego.es. Lunes, 5 de Enero de 2009. CARLOS GEGÚNDEZ • LUANCO.
Marino: Guillermo, Ángel Luis, Samuel Barrio, Carmena, Álex, Serrano (Jabuti, min. 63), Jaime (Pascual, min. 46), Pablo Lago, Pablo Díaz, Rubén Suárez y Nacho García (Aitor Hervás, min. 71).
Lugo: Javi Muñoz, Garmendia, Aira, Alberto García, Pablo Ruiz, Moncho, Manu, Rubén Durán (Germán, min. 80), Arroyo (Rubén Pardo, min. 66), Tornero (Jaime Noguerol, min. 56) y Losada.
Árbitro: Gorostegui Fernández-Vega (Vasco). Amonestó a Javi Muñoz.
Goles: 0-1, min. 4: Losada. 0-2, min. 20: Rubén Durán. 0-3, min. 37: Garmendia. 0-4, min. 55: Rubén Durán, de penalti. 0-5, min. 79: Jaime Noguerol.
Campo: Miramar, mil espectadores.
La mejor versión del Lugo consiguió una gran victoria a domicilio, la segunda fuera de casa, ante un Marino que se mostró muy inferior al cuadro rojiblanco, por 0-5, lo que le permitió cerrar la primera vuelta en la zona media de la clasificación, en el décimo segundo lugar con 26 puntos, uno más que en la temporada pasada, a cinco de los puestos de promoción de ascenso.
El gol tempranero que marcó Losada permitió encarrilar un partido que, además, vio cómo la alta definición de los pupilos de Fonsi Valverde ponían la guinda a una goleada fuera de casa que el Lugo no vivía, en Segunda B, desde 1988.
Una jugada de estrategia remachada por Losada, de cabeza, en el minuto 4, allanó el camino al cómodo triunfo lucense.

'Manita' del Lugo al Marino
El Progreso. Miércoles, 7 de Enero de 2009. E. González / El Progreso (Luanco).
El Club Deportivo Lugo logró este domingo en Miramar una goleada histórica tras batir al Marino en Luanco por 0-5 en el último encuentro de la primera vuelta, primero también del año 2009. Hacía veinte temporadas que el equipo rojiblanco no lograba una goleada similar en Segunda B. En aquella ocasión, la logró en Carballo ante el Bergantiños con Julio Díaz en el banquillo rojiblanco.
La gran diferencia del triunfo lucense estuvo marcada por la alta eficacia en el remate. El equipo de Fonsi Valverde creó las mismas o más oportunidades que en encuentros anteriores, como en Santander o ante el Spórting B en el Ángel Carro, pero mejoró de forma notable el porcentaje de acierto en el remate. Así, de trece disparos a portería, el conjunto lucense convirtió cuatro goles, además del penalti que marcó Rubén Durán.
A ello hay que añadir que el cuadro de Fonsi Valverde marcó en la primera oportunidad que creó. Losada, en el minuto 4, cabeceó picado en el segundo palo un centro de Rubén Arroyo tras saque de esquina a cargo de Rubén Durán. Precisamente, las jugadas de estrategia se están convirtiendo en un caudal de goles para el cuadro lucense. De los 29 tantos que ha marcado el conjunto rojiblanco, un total de quince goles, incluyendo penalties, los ha conseguido a balón parado.
El gol tempranero de Losada condicionó de forma clara el desarrollo del choque. El Lugo marcó un ritmo intenso, jugó con las líneas bien juntas, presionó al rival con eficacia tanto en el campo rival como en el propio, y sobre todo defendió las bandas.
Con esta victoria, el Lugo cierra la primera vuelta en medio de la tabla, en el puesto doce, con 26 puntos, a cinco de la última plaza de promoción de ascenso y a siete de la primera de descenso. Losada se mantiene como máximo goleador del equipo, con seis tantos.

El Lugo anticipó su regalo y es el máximo goleador del grupo
Elcorreogallego.es. Martes, 6 de Enero de 2009. M.A.R. (Lugo).
Los rojiblancos abrieron el año propinando una manita a domicilio del Marino. El tempranero gol de Chino Losada encarriló el partido.
El Lugo anticipó dos días su particular regalo de Reyes: una manita a domicilio del Marino de Luanco. El magnífico resultado sitúa a los rojiblancos en la duodécima posición con 26 puntos, una cifra que le permite superar en un punto el registo del anterior ejercicio y, lo que es más sorprendente, gracias a lo abultado del marcador en tierras asturianas finaliza la primera vuelta como máximo goleador del Grupo I de la Segunda División B.
No se las prometía fáciles el conjunto de la Ciudad de las Murallas en Luanco. Sin embargo, el tempranero gol de Losada allanó el terreno. "Salimos al campo con la intención de ganar y teníamos claro que iba a ser difícil, pero el primer gol nos ayudó a encarrilar muy bien el partido, en el minuto 20 ya marcamos el segundo y la verdad es que nos ha salido un buen partido", explicó ayer Chino Losada, quien asegura que "ha sido un resultado muy gratificante y es nuestro regalo de Reyes".
"Un dato curioso"
Cerrar la primera vuelta como máximos goleadores, para Losada es un dato que no deja de ser "curioso" porque "nuestro grupo está lleno de equipos poderosos". El delantero va más allá, "nos ha costado entrar en la liga porque no hemos tenido un comienzo regular, ahora estamos dando un buen tono, tenemos buenos futbolistas, nos respetan las lesiones y nadie se puede descuidar en este equipo porque al contar todos te obliga a estar siempre a un buen nivel".

El Lugo se trae los Reyes de Luanco
Lavozdegalicia.es. Lunes, 5 de Enero de 2009. Marcos Pichel (Enviado Especial)
Los gallegos mostraron una gran efectividad de cara a la puerta contraria frente a un timorato Marino.
¿Quién le iba a decir al Lugo que se le iban a aparecer los Reyes Magos, disfrazados de hermanitas de la caridad personificadas en los defensores del Marino, y un día antes de la noche mítica? Pocas veces se encontrarán los rojiblancos con tantas facilidades como las que dio el equipo de Luanco ayer, transformadas en un festín de goles que permiten a los de Fonsi Valverde abandonar de una vez los coqueteos con la zona baja para comenzar el idilio que desea la afición, con los puestos de privilegio, que ya tiene a tiro.
Contaban los más viejos del lugar al final que no recordaban una debacle similar. El Lugo quiso adelantar la celebración y convirtió en un juguete roto a su rival. Losada fue el primero en darse cuenta de que iba a ser la noche de las dádivas. Solo, sin oposición, cuando el reloj apenas había comenzado a correr, y tras un córner preparado en la pizarra, apenas tuvo que poner la cabeza para anotar el primero (los locales protestaron tímidamente un posible fuera de juego del vigués). A partir de entonces, demostraron que habían sido buenos el año anterior: llovieron los regalos.
Surgía la pregunta: ¿era tan flojo el Marino como parecía, o resultaba así por efecto de la superioridad y el trabajo del Lugo? Porque los rojiblancos, fieles al esquema de tres centrales habitual en los planteamientos de su técnico, ocuparon el campo con mayor criterio, con las bandas para las proyecciones de Arroyo y Tornero, que nunca encontraron oposición a sus constantes subidas, y con el metrónomo en las botas de Rubén Durán, que regalaba paredes constantes con los extremos y con un Losada que siempre se ofrecía. Y hallaron la efectividad añorada.
Otro que vio que la banda podía ser una autopista fue Moncho. Hizo lo que quiso con Álex (lateral izquierdo y uno de los locales con más calidad), y en un momento, pisó línea de fondo, pensó, levantó la cabeza, vio a Durán en la media luna del área, se la dio con calma y este, con un gesto técnico, perforó el segundo. A continuación, el Marino pidió un penalti por manos en el área visitante pero, ¿podía realmente esa acción cambiar en algo el panorama?
Superioridad insultante
El Lugo contemporizaba, aguantaba los tímidos ataques de un Marino que arriba movía el balón con cierto criterio, pero sin picardía, sin capacidad para dar un último pase, o para poner en algún apuro a Javi Muñoz, que siempre vivió tranquilo. La misma indolencia arriba que atrás, pues apenas un par de veces los rojiblancos se fueron al suelo víctimas de una falta. Vivían con tranquilidad, y consentían que los visitantes, sobre todo en la segunda mitad, se adueñaran de la pelota, pues sus ocasiones (y tuvieron unas cuantas, sobre todo al final) no hacían ningún daño.
Si ya todo parecía visto para sentencia cuando se llegó al descanso con 0-3 y el escuadrazo de Garmendia, el claro penalti sobre Arroyo, que se colaba solo en el área, despejó cualquier duda que el escaso público podía tener. Los transformó Rubén Durán. Pudo llegar alguno más, pudo acortar distancias el Marino, pero sucedió que Pardo agarró el balón desde su campo, llegó hasta la línea de fondo y se la dio de tacón a Noguerol para que pusiese la puntilla.
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