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Pantiga, que había llegado a un acuerdo verbal en la mañana
de ayer, rompió negociaciones por discrepancias económicas.
La secretaría del campo de Miramar fue ayer el epicentro de la
actualidad del Marino de Luanco. La actividad fue febril. Por
la mañana, el club llegaba a un acuerdo de rescisión de contrato
con el cordobés Ocaña. Al mediodía, el presidente, Luis Gallego,
y el central del Lealtad Pablo Pantiga apalabraban el regreso
del gijonés al Marino. Un compromiso que se rompía a media tarde.
Al final del día, la directiva azulona apuraba la contratación
de un central.
Pantiga era, según Luis Gallego, uno más de la lista que el club
maneja, y en la que figuran, entre otros, los ex oviedistas Raúl
y Alberto Saavedra. No obstante, el reciente pasado azulón del
gijonés lo convirtió en una de las opciones prominentes. Tras
llegar a un principio de acuerdo con el Marino, Pantiga llegó
a conseguir la carta de libertad del Lealtad. Las opciones de
los negrillos de llegar a la fase de ascenso son pocas y, además,
el club de Las Callejas se ahorraba una de las fichas más altas
de la plantilla. El problema surgió en un segundo acercamiento
entre Pantiga y el Marino. El jugador pretendía firmar por lo
que resta de temporada y la siguiente pero, y siempre según el
futbolista, las discrepancias en el tema económico frustraron
finalmente la operación. El presidente del Marino, Luis Gallego,
por su parte, señaló haberse enterado de la negativa de Pantiga
por este diario.
Ahora, el Marino se plantea conseguir la contratación de un central
en los primeros días de la semana entrante. "Lo ideal
es que se incorpore para el partido contra el Zamora, el día 25",
señaló ayer el presidente marinista, que reconoció manejar una
serie de nombres. Entre ellos figuran los ex oviedistas Raúl y
Alberto Saavedra. El primero fue objetivo marinista en pretemporada,
aunque el jugador se comprometió finalmente con el Lanzarote,
club que dejó en diciembre por impagos. El Marino volvió entonces
a tentarle, pero las elevadas pretensiones económicas de Raúl
bloquearon una operación que ahora el club ha restablecido. La
opción de Saavedra parece más difuminada.
Ocaña, por su parte, llegaba ayer a un acuerdo económico para
abandonar el club y volver a su Córdoba natal para enrolarse en
el Lucena, de Segunda B. Ocaña, que había llegado al Marino procedente
de la Tercera murciana tras una temporada en el Astur, había perdido
protagonismo después de ser uno de los titulares en las primeras
jornadas. Quirós optó por Pascual, Serrano y Jaime y dejó en el
ostracismo al cordobés.
"Vi que no tenía opciones y que el club quería otorgar
una baja para fichar a un central, así que me brindé para dejar
el Marino y desbloquear la situación", comentó ayer
Rafael Ocaña. El centrocampista, además, reconoció sus deseos
de regresar a su tierra después de varias temporadas lejos de
Córdoba. "Por nostalgia y por motivos personales,
mi intención era volver a casa", comentó Ocaña. |